viernes, 16 de agosto de 2013

Entre el cielo y el infierno

Cuando me desarmé en pedazos, en lugar de bajar los brazos para amortiguar el golpe contra el piso, los he levantado bien alto para colgarme; siempre hay arriba algo de dónde agarrarse.

He elegido el vértigo de los cielos, a la asfixia del infierno.

Cuanto más grande ha sido el abismo a mis pies, tanto más he tenido que estirar los brazos.

Es entonces cuando los demás tuvieron la sensación de que yo les había quedado lejos, y demasiado alto. 

Y al mirar en mí lo que el otro había referido, me descubría suspendida en el cielo, sin más remedio que agitar las alas para no caer.

Hace tantos años... alguien ya había reparado en ésto cuando me cantaba: "Fly, but not to high, you are lost in the sky".

Por suerte ya a temprana edad me gustaban los aviones y las cachirlas, por lo que siempre supe más de "lo de arriba", que de "lo de abajo" (valga la licencia poética y sirva de permiso para los que estén tentados de largar la carcajada).

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